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Primera salida tras 7 meses

Era el 28 de noviembre cuando salimos al campo por última vez con el telescopio, aún con toque de queda pero que nos permitía aprovechar algunas horas de oscuridad antes de tener que volver a casa. Apenas pudimos hacer una escapada en diciembre para ver la conjunción de Júpiter y Saturno al atardecer. Luego llegó la 3ª ola, de nuevo las restricciones y los confinamientos perimetrales y ya en mayo, con el fin del estado de alarma nos las prometíamos felices por poder volver a salir pero nos hemos encontrado con la primavera más nubosa de los últimos años. Ni un solo fin de semana aprovechable por culpa de las nubes y las tormentas.

Finalmente, este pasado fin de semana y a pesar de las nubes, decidimos subir a la Sierra, cansados ya de mirar la previsión meteorológica. Por lo menos nos tomaríamos el bocata en el campo y nos distraeríamos un rato fuera de casa, así que agarré el Mak127 y salimos a la aventura.

Llegamos al lugar de observación cuando ya había anochecido y Venus brillaba muy fuerte ya próximo al horizonte. Las nubes dominaban el cielo y el viento fresco resultaba algo molesto. Monté el telescopio en un momento ya que este equipo, como el Nexstar 5, se monta en un periquete. Es una gozada porque el tubo y la montura caben en una mochila y el trípode, que es muy ligero se puede llevar montado con la columna en el maletero sin que ocupe mucho. Un ocular zoom de Baader y los filtros polarizadores variables eran los únicos complementos que llevaba.

Como no se veían muchas estrellas alinee directamente con la Luna y estuvimos disfrutando un rato de su observación. Plato, Copérnico y Tycho fueron algunos de los cráteres más relevantes que observamos aunque Clavius, muy próximo al terminador, estaba espectacular a pesar de que el seeing no estaba para tirar cohetes.

La Luna en proyección ocular con el móvil sobre el Hyperion Zoom de Baader a pulso.

Luego se abrieron unos grandes claros y aproveché para alinear la montura con Arturo y Vega y decidí probar el Mak127 en cielo profundo a pesar de que la Luna en cuarto creciente y la proximidad a Madrid no favorecían la observación. Estrellas dobles como Albireo o Epsilon Lyrae se veían muy puntuales y con contraste cromático adecuados. Luego vimos algunos cúmulos globulares y nebulosas planetarias. En todo momento el Mak127 se comportó decentemente ofreciendo imágenes nítidas y lo suficientemente luminosas con un fondo de cielo muy contrastado. Estos tubos rinden muy bien en cielo profundo en noches con Luna y también en entornos con contaminación lumínica. Sin duda el Sambenito que acompaña a estos tubos con respecto a su «oscuridad» es algo exagerado y me pareció que rendía de manera muy decente.

Otra de las cosas que estuvimos probando fueron los binoviewers Vixen 2.1×42 (también conocidos como «ojos de buho») a los que tenía muchas ganas desde hace tiempo. Los amigos de Espacio Celeste me dejaron unos para que los probara. Es espectacular como aparecen muchas más estrellas ante tu vista cuando los usas. En un cielo con Luna y bastante contaminación lumínica veías que de repente se volvían visibles muchas más estrellas ¡Y también más satélites artificiales! Una de las cosas que más me llamó la atención fue que según me puse a mirar vi hasta 3 satélites dentro del campo de visión a la vez. ¡Que locura! ¡Y ni siquiera eran Starlinks! Intentamos ver algunos objetos de cielo profundo pero no llegué a ver ninguno, tengo ganas de probar estos binoculares en un cielo realmente oscuro, tienen que ser una pasada.

Luego nos pusimos a ver la Luna y el efecto era muy curioso. Daban una sensación de 3D que solo he tenido al observar la Luna durante un eclipse. Digamos que lo más parecido que he visto son esas fotografías con efecto HDR exagerado que circulan por Internet. ¡Realmente curioso! Se apreciaban perfectamente y muy contrastados los mares de la Luna y los principales accidentes geográficos con ninguna aberración cromática.

La distorsión de campo apreciable en observación diurna no se aprecia apenas de noche. En general unas sensaciones muy buenas aunque ya haré un análisis más exhaustivo más adelante.

Esperemos que el verano nos ofrezca más noches despejadas y poder volver poco a poco a la normalidad de las salidas astronómicas.

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