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Las Leónidas: Estrellas fugaces en noviembre

Observación de las Perseidas en 2017

Observación de las Perseidas en 2017

Las Leónidas vuelven a ser las protagonistas del mes de noviembre. Estas estrellas fugaces tan vistosas se pueden ver todos los años por estas fechas cuando la Tierra se cruza con las partículas que el cometa 55P/Tempel-Tuttle dejó a su paso. Al penetrar en la atmósfera terrestre a altísima velocidad (unos 70km/s), esas partículas diminutas se calientan y brillan dejando trazos luminosos tras de sí, es lo que comúnmente llamamos «estrella fugaz», aunque un nombre más correcto es el de «meteoro».

Lo mejor de las lluvias de meteoros es que no necesitamos ningún instrumento para poder observarlas, no hacen falta ni telescopios ni prismáticos, solo nuestros ojos y un cielo oscuro.

Las estrellas fugaces son uno de los espectáculos astronómicos más sencillos de observar

Su tasa de actividad habitual suele rondar los 15 meteoros/hora THZ (tasa óptima si el radiante se encuentra en el cénit) si bien durante los años 1833, 1866, 1966, 1999, y 2001 presentaron una actividad muy por encima de lo habitual al encontrarse el cometa cerca de su perihelio durante esos años. Es posible que hasta el 2099 no volvamos a encontrar una situación tan propicia por este motivo.

Durante la madrugada del 17 de noviembre se producirá el máximo de actividad de esta lluvia de meteoros (aunque estos serán visibles desde el día 3 de noviembre hasta el 2 de diciembre). El radiante se encuentra próximo a la constelación de Leo (por ello reciben el nombre de Leónidas) así que para verlas lo mejor es que nos desplacemos lo más lejos que podamos de los núcleos urbanos y nos tumbemos en el suelo mirando hacia el cénit con nuestros pies en dirección sureste.

Radiante de las Leónidas

La Luna va a dificultar la observación de las Leónidas durante este año porque se encuentra en una fase gibosa muy avanzada, iluminada a un 92%. Su brillo impide que podamos observar los meteoros más débiles. No obstante también podemos optar por intentar «escucharlas» utilizando un sistema de radiodetección casero como ya explicamos en este artículo.

Teniendo en cuenta las fechas que son, la climatología que tenemos en los últimos días y que fuera de las ciudades la temperatura es algo inferior no debemos olvidar llevar bastante ropa de abrigo, sacos de dormir, mantas o colchonetas que nos aíslen del frio. Debemos prestar también especial atención al calzado y a los gorros. Un buen café calentito nos ayudará también a resistir durante más tiempo las bajas temperaturas.

Fotografiar las Leónidas

Podemos fotografiar las estrellas fugaces si disponemos de una cámara que permita largas exposiciones. Un trípode y un intervalómetro nos ayudarán en la tarea, que ya adelanto, requiere mucha paciencia. Pondremos la cámara apuntando hacia el cenit o una zona del cielo en la que observemos el paso de muchas estrellas fugaces.

Programaremos la sensibilidad de la cámara ( ISO 800 es un valor que suele funcionar bastante bien, aunque ahora con las bajas temperaturas podemos apurar a 1600 en algunos modelos ) y la exposición a unos 25 segundos, disparo secuencial. No debemos olvidar enfocar previamente la cámara (usaremos enfoque manual) hasta que veamos las estrellas puntuales (apuntar a una farola lejana puede ayudarnos a ajustar el enfoque).

Dejaremos la cámara sacando fotos, eso sí, estando muy pendientes de que el rocío no se forme en el objetivo. En estas fechas ya es fácil que con la humedad se nos condense el equipo (conviene usar también algún tipo de parasol aunque sea de cartulina).

También puedes optar por intentar capturarlas con una cámara astronómica y una lente gran angular, ayudados por un programa de captura específico como HandyAvi.

No olvidemos que el mes que viene tenemos otra cita con otra importante lluvia de meteoros: las Gemínidas.

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