- Observaciones

La gran pausa astrofotográfica

Han pasado 10 meses desde la última vez que salimos a hacer astrofotografía de cielo profundo, 10 meses sin salir de nuestra comunidad autónoma, sin ver un cielo realmente estrellado y por supuesto sin ver la Vía Láctea. Esta maldita pandemia nos ha obligado a hacer «la gran pausa astrofotográfica» ya que primero con los toques de queda y luego con una primavera inusualmente nubosa, ha sido imposible, al menos para nosotros, practicar esta disciplina.

Es muy difícil compaginar esta afición viviendo en una gran ciudad, en un piso sin un lugar donde practicar la afición relativamente cerca y con obligaciones laborales que te hacen madrugar. Si a eso le unimos lo de esta pandemia y una meteorología caprichosa… apaga y vámonos. Pero este fin de semana por fin pudimos retomar las salidas astrofotográficas. Ya habíamos subido a la sierra a hacer astrofoto planetaria un par de veces aunque siempre con las dichosas nubes por medio. Esta vez podríamos, por fin, hacer cielo profundo.

¿Pero nos pensábamos que todo iba a ser ya de color de rosa? Por supuesto que no. Una gran advección africana nos había traído temperaturas muy cálidas (se hablaba de records de calor que finalmente no se cumplieron pero estuvieron cerca) y polvo en suspensión que provocaba una calima como hacía tiempo no veíamos. Ya de camino al lugar de observación, en la provincia de Toledo, pudimos contemplar una puesta de Sol marciana. Se podía mirar el Sol sin problemas de la cantidad de polvo que había en la atmósfera.

Llegamos al lugar de observación y nos pusimos a montar el telescopio. ¡A ver si nos acordábamos! Tras un poco de confusión al principio con la organización de los cables al final pusimos todo en su sitio. No obstante me olvidé de nivelar la montura. Me di cuenta al final de la sesión pero al ser ecuatorial y tener una puesta en estación precisa la verdad es que no afectó en nada al guiado ni a la localización de objetos. Decidí hacer unas cuantas tomas en [OIII] a la Crescent Nebula de la que ya tenía algunas tomas H-alfa realizadas desde Madrid.

Tardé un rato en volver a familiarizarme con NINA. De hecho, empecé bastante tarde con la sesión de astrofoto porque me notaba bastante torpe con el manejo del programa. Afortunadamente todo funcionó bien y no falló nada de la configuración (excepto algunos problemas por unos cambios que hice durante las pruebas con la AZ-GTi que solucioné enseguida). A eso de las 00:00 comencé con la sesión de astrofoto propiamente dicha.

Estrené la función de PHD2 de guiado multiestrellas y la verdad es que se nota bastante la mejora en el guiado cuando está activada. La noche no estaba para tirar cohetes, con una temperatura muy alta que obligaba a la peltier de la cámara a trabajar al 75% para mantener los -15C que le exigí durante la captura. La transparencia era muy mala, se notaba que el cielo estaba poco oscuro por culpa de la calima y los 21.01 del SQM daban fe de ello. A pesar de todo disfruté mucho volviendo a observar la Vía Láctea y las estrellas a simple vista y con prismáticos.

Estrené la función de PHD2 de guiado multiestrellas y la verdad es que se nota bastante la mejora en el guiado cuando está activada. La noche no estaba para tirar cohetes, con una temperatura muy alta que obligaba a la peltier de la cámara a trabajar al 75% para mantener los -15C que le exigí durante la captura. La transparencia era muy mala, se notaba que el cielo estaba poco oscuro por culpa de la calima y los 21.01 del SQM daban fe de ello. A pesar de todo disfruté mucho volviendo a observar la Vía Láctea y las estrellas a simple vista y con prismáticos.

De hecho estrené unos binoculares Vixen 2.1×42 que me dejaron los amigos de Espacio Celeste para que los probara. Ya hablaré más adelante de ellos en un artículo especial pero os puedo adelantar que son una auténtica pasada.

Probando los binoculares Vixen 2.1x42
Probando los binoculares Vixen 2.1×42

Júpiter y Saturno eran visibles ya muy altos a eso de las 4 de la mañana cuando empezamos a recoger. La verdad es que la temperatura era muy agradable y no me hubiera importado quedarme algo más pero la noche no daba más de si y observando la calidad de las imágenes que estaba obteniendo con un cielo tan mediocre decidí que no merecía la pena y que el objetivo de probar el equipo antes de irnos de vacaciones estaba completado.

El reencuentro con el cielo estrellado, los mochuelos, el campo y la naturaleza fueron muy especiales y lo disfruté muchísimo. Espero que a partir de ahora podamos retomar con mayor asiduidad las saldas astronómicas.

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Autor: Roberto Ferrero

Miembro de las agrupaciones astronómicas Madrid Sur y AstroHenares. Astrofotógrafo. Monitor de astroturismo y responsable de Turismo Estelar, portal web de turismo astronómico.
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