- Curiosidades

El cinturón de Gould

Recientemente, mientras leía la Guía del Firmamento de Jose Luís Comellas, encontré una referencia a un término que no había escuchado nunca llamado «cinturón de Gould». Intrigado me puse a buscar información sobre el mismo y aprendí que se trata de una estructura relativamente joven (de entre 30 a 100 millones de años) de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Fue en el año 1874, cuando el Dr. Benjamin Gould determinó una corriente o cinturón de estrellas brillantes que se desprendía de la Vía Láctea y que ya había sido observada previamente por John Herschel. Si nos ponemos en modo «observador de estrellas» no podremos evitar dar la razón al Dr. Gould puesto que comprobamos que, ciertamente, la mayoría de las estrellas más brillantes del cielo no se encuentran situadas sobre el manto de la impresionante Vía Láctea que podemos observar en el cénit durante las noches estivales sino un poco inclinadas respecto a ésta.

El cinturón de Gould aparentemente es como una nube o burbuja de 3000 a.l. de diámetro y en expansión formada por estrellas y gas interestelar que muestra una inclinación de unos 18º con respecto al plano galáctico. Hemos dicho que es una estructura relativamente joven porque en su seno encontramos multitud de estrellas masivas muy calientes y jóvenes, principalmente gigantes azules de tipo espectral O y B.

¿Cómo se formó el cinturón de Gould?

No se sabe con exactitud cómo se formo este cinturón de gas y estrellas en nuestra galaxia pero se cree que pudo deberse a algún fenómeno explosivo (¿una o varias supernovas?) o por una onda de choque de una colisión de alguna nube de gas a alta velocidad con el disco galáctico.

La expansión del cinturón de Gould pudo causar una o varias supernovas, y acelerar la formación de nuevas estrellas como nuestro propio Sol.

¿Y si el cinturón de Gould no existiera?

Investigaciones del IAC en 2009 cuestionan la existencia de este cinturón y sugieren que en realidad se trata de una disposición transitoria de dos sistemas distintos. Ya sabéis, las estrellas no están inmutables en la galaxia sino que se mueven unas con respecto a otras. Podría ser que esta formación estelar solo fuera una percepción antropogénica de la distribución de un conjunto de estrellas ya que hay que tener en cuenta que nuestra posición en la galaxia nos impide ver mucho más allá de nuestro propio brazo espiral.

De hecho un nuevo anillo, o mejor dicho «filamento», fue descubierto en 2020 gracias a los datos ofrecidos por la misión GAIA de la ESA y fue bautizado como «Onda Radcliffe», una fina estructura de alrededor de 9.000 años luz de longitud por 400 de ancho y que se distribuye en ocasiones hasta 500 a.l. tanto por encima como por debajo del plano de nuestra galaxia. Esta nueva zona incluiría regiones estelares que hasta ahora pertenecían al cinturón de Gould.

Exista o no realmente, el cinturón de Gould es, desde el punto de vista observacional, tan real como las imaginarias líneas de las constelaciones que utilizamos los observadores visuales. La próxima vez que observes la Vía Láctea seguro que lo buscas.

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Autor: Roberto Ferrero

Miembro de las agrupaciones astronómicas Madrid Sur y AstroHenares. Astrofotógrafo. Monitor de astroturismo y responsable de Turismo Estelar, portal web de turismo astronómico.
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