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De las nieblas a los vientos. Salida de observación 2 de febrero de 2019

Estas fechas siempre son un problema para nosotros. Las continuas borrascas atlánticas, comunes en los meses de febrero y marzo suelen dejarnos en dique seco durante varios fines de semana, por éste motivo, al presentarse este sábado la posibilidad de salir con una noche de novilunio y cielos despejados uno se tiraría de cabeza y saldría a observar pero este pasado sábado el problema era el viento. Los coletazos de «Helena» la profunda borrasca que ha pasado por el norte peninsular se ha dejado notar también en Madrid y teníamos rachas fuertes de viento y una sensación térmica muy baja. Empezamos a llamar a compañeros de afición para ver si se animaban a salir pero eran pocos los valientes dispuestos a hacerlo.

Al final Arturo, un compañero de la agrupación, se animó a salir y decidimos no ir muy lejos, por si el viento nos hacía volvernos pronto a casa. Sería por tanto una salida express, ligera, de observación visual, para quitarnos un poco el mono.

Para estas circunstancias tengo el Nexstar5, que cargo enseguida en el coche y no da ninguna pereza sacar, llevé también la cámara de fotos y el intervalómetro para hacer un timelapse, a la espera de si este año me compro la Star Tracker para hacer astrofotografía ligera. Pusimos mucho empeño en la ropa que llevábamos, estrenando nuevos calcetines de invierno de un tejido especial que deberían ser más calentitos. También unos calientamanos químicos y por supuesto un caldito caliente que últimamente se agradece mucho cuando uno se queda frío.

Salimos de casa ya atardeciendo, porque el viento se calmaba a partir de las 18:00 y las nubes se empezaban a retirar. Llegamos al lugar de observación, a unos 40 minutos de casa a eso de las 19:30 y ya estaba por allí Arturo y un par de personas más con unos prismáticos.

Tuvimos que entrar con las luces puestas porque el camino estaba bastante complicado de baches, siempre procuro apagar las luces pero no era cuestión de tener una avería con el coche. Si es en una Starparty me matan 🙂

Saludamos, nos abrigamos y empezamos a descargar y a montar el telescopio y la cámara. De vez en cuando el viento se paraba y se estaba bien pero en cuanto se levantaba la brisa los 3ºC de temperatura que teníamos se convertían en -2ºC. Aún así pudimos disfrutar de un cielo limpio y estrellado y pudimos darle usos a los telescopios, no como la vez anterior, que estuvimos en este mismo lugar rodeados de niebla intentando ver el cometa 46P

Nos dedicamos a observar objetos sencillos, ya que el cielo era suburbano (19.83 marcó el SQM) entre otros por supuesto no pudieron faltar la Nebulosa de Orión, siempre majestuosa y con unos velos tan sutiles en la inmensidad cósmica, mostraba el trapecio con total definición.

M31 debería haberse visto a simple vista pero he de reconocer que no fuimos capaces de hacerlo. Me decepcionó un poco por el hecho de que su posición era bastante elevada y significa que el cielo en este lugar no es tan oscuro como me imaginaba. Con prismáticos y telescopios si la disfrutamos, como una elipse algodonosa pero sin detalle de sombras ni estructuras.

M81 y M82, a pesar de encontrarse sobre los cielos contaminados de Madrid fueron también uno de los objetivos de la noche, para que nuestros invitados vieran estas dos galaxias tan juntas y con características tan diferentes.

Los cúmulos de Auriga, siempre hermosos,  NGC457 que siempre despierta la sonrisa,  doble, el doble cúmulo de Perseo, el Pesebre, y algunos objetos más fácilmente observables fueron los principales objetivos. A pesar de ser un catadióptrico el Nexstar5 rindió estupendamente con el ocular Baader 32mm Plössl Classic, que da un campo suficientemente generoso.

También pusimos un filtro UHC-S para poder observar mejor M1, la Nebulosa del Cangrejo, y la vimos todo sea dicho, bastante mejor de lo esperado.

El Nextar rindió bastante bien, incluso pudimos echarle un vistazo a Urano, un punto azul oscuro solitario contra un fondo carente de estrellas. Pudimos echar también un vistazo a través de los prismáticos Celestron 20×80 y también a través de un telescopio terrestre de birding con una óptica Swarovski excelente.

El caldito caliente nos permitió recuperar un poquito de calor y estuvimos explicando algunas constelaciones y objetos a nuestros invitados con la ayuda del láser verde.

Después de casi 3 horas de observación ya nos sentimos lo suficientemente satisfechos para recoger los equipos y no seguir pasando frío, sobre todo porque el viento se volvía a levantar y se hacía realmente desagradable por momentos. Nos hicimos la foto de familia y nos despedimos hasta la próxima ocasión, satisfechos de haber pasado un rato divertido y en mi caso de haber «ventilado» un poco la cabeza después de una semana de trabajo agotadora. ¡Hasta la próxima!

 

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Autor: Roberto Ferrero

Miembro de las agrupaciones astronómicas Madrid Sur y AstroHenares. Astrofotógrafo. Monitor de astroturismo y responsable de Turismo Estelar, portal web de turismo astronómico.
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