Cielos Boreales

Como el cuento de la Cenicienta

Tiempos de Covid y restricciones de movilidad, tiempos de toque de queda. A las 12 en casa, como si fuera el cuento de la Cenicienta, no siendo que el coche se convierta en una calabaza, el telescopio en un tubo de pvc y la cámara de fotos en una caja de cartón. Así llevamos varios meses y menos mal que nos encontramos en fechas en las que anochece pronto y nos damos por afortunados de poder salir un poco al campo con el telescopio aunque sea dentro de la propia comunidad autónoma.

Sin filtros de banda estrecha no hay manera de hacer nada dentro de Madrid, la contaminación lumínica nos ha robado las estrellas, así que aprovechamos para subir a la Sierra y hacer algo de astrofoto planetaria, quizá con los últimos coletazos de Marte por este año y, si la Luna se tercia, también retrataremos algún que otro cráter aprovechando la fase de cuarto creciente.

Salimos de casa un poco tarde para lo que me hubiera gustado, siempre nos retrasamos. Ya era de noche cuando llegamos al lugar habitual de observación y entonces nos encontramos de bruces con unas vallas que impedían el paso al camino de acceso. Sigo adelante para no quedarme parado en medio de la carretera, desconocemos si el corte en el camino es por obras o para evitar la masificación de visitantes por el tema de la pandemia ya que durante los últimos fines de semana muchos madrileños han colapsado la Sierra.

Afortunadamente estuve unos días antes mirando en Google maps algún sitio alternativo por si en alguna ocasión nos pasaba esto o volvíamos a tener el lugar de observación ocupado por amantes de los coches teledirigidos como ya nos pasó una vez. Me metí por el siguiente desvío y seguimos un camino de tierra que conducía a algunas fincas (no ví señal alguna de prohibido el paso) y orillé le coche a un lado. La zona era bastante oscura, sin farolas cercanas y alejada a unos 200m de la carretera, oculta tras los árboles. Esperaba que nadie nos molestara ni nos echara de ahí pues desconocía si eran terrenos públicos o pertenecían a una finca privada. A veces hay que arriesgarse, porque los lugares oscuros para plantar el telescopio donde nadie te moleste brillan por su ausencia.

Monté el telescopio, el SC8 para planetaria, y empecé a conectar cables. Hacía algo de fresco y el termómetro enseguida bajó hasta los 10ºC. Una vez monté todo me abrigué bien. Comencé la alineación con Cartes du Ciel y empecé a revisar la colimación. El telescopio todavía no estaba aclimatado y una pluma térmica era bien notable en la zona superior. Tengo que construirme un ventilador para el SC y así aclimatarlo rápido, me digo para mis adentros.

Después de colimar apunté a Marte y enfoqué lo mejor que pude. La aclimatación térmica del SC8 no era perfecta pero quería aprovechar todo el tiempo posible así que empecé a tirar vídeos al planeta rojo, cada vez más alejado de nosotros. Se apreciaba el casquete polar sur, muy menguado, y algunas zonas de valles.

Mare Erithraeum y Solis Lacus eran fácilmente observables en el canal rojo. En el canal verde ya se apreciaba la molesta distorsión atmosférica. La automatización de las capturas con Firecapture permitía que pudiera desentenderme del telescopio mientras daba cuenta del bocadillo de la cena y disfrutaba del cielo. A pesar de la Luna y la contaminación lumínica de Madrid y los pueblos de la Sierra se veían las constelaciones de Auriga, Perseo, Tauro y Casiopea bastante bien. El Sur estaba notablemente peor pero hacia el norte volvía a mejorar. No es un cielo para tirar cohetes pero sirve para desquitarse.

Después de capturar unos cuantos vídeos de Marte me dispuse a apuntar a la Luna pero se me ocurrió pasar primero por Urano e intentar capturar algunos vídeos ya que nunca lo había intentado con esta configuración. Los vídeos no prometían gran cosa así que solamente hice la captura de una tanda.

Posteriormente me han comentado que podría haber intentado aumentar la exposición para sacar las lunas de Urano pero no creí que fuera posible con la configuración que tenía, otro día lo intentaré porque me he quedado con la duda.

Pasamos a la Luna y saqué algunos vídeos de algunos accidentes geográficos interesantes, como los cráteres Aristóteles o Posidonius. Aunque el seeing no era perfecto se podía sacar algo decente con el filtro rojo.

A eso de las 23:00 recogimos el telescopio y volvimos a casa, con el frío ya notable y contentos de haber podido salir un rato al campo para ver el cielo nocturno. Esperemos poder salir algún que otro día en diciembre y volver de nuevo a hacer cielo profundo el próximo año si la situación está mejor. Esperemos que sí.

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