- Turismo astronómico

Astroescapada en La Canadiense

Comenzamos la primera parte de nuestras vacaciones estivales con una breve astroescapada de 4 días a la Serranía de Cuenca aprovechando el novilunio de julio. Tras la escapada inesperada la semana pasada a Calar Alto empezamos a disfrutar de las vacaciones planificadas que este año han requerido una planificación especial a causa de la pandemia del Covid.

Alojamiento sin contacto

Para poder disfrutar de las vacaciones de la manera más segura posible optamos por un alojamiento independiente en el que no tuviéramos que compartir zonas comunes con otros huéspedes. Buscando en Internet encontramos La Canadiense, una casa de madera totalmente equipada y con parcela independiente en la Serranía de Cuenca con un cielo muy oscuro.

Llegamos el sábado por la tarde, con el coche lleno de telescopio, maleta y además la compra hecha. En otras circunstancias hubiéramos hecho la compra en el pueblo pero allí no hay tienda y como preferíamos limitar las comidas en restaurantes por precaución al final optamos por llevar todo lo necesario para comer y cenar 3 noches. La casa estaba totalmente equipada con cocina, TV, Wifi y aire acondicionado, era pequeñita pero muy acogedora y no echamos nada en falta.

La parcela era muy amplia y había sitio de sobra para montar el telescopio. Un monte al norte se interponía entre el pueblo y nosotros. La parte buena es que nos tapaba las luces del pueblo, la mala que nos impediría ver el cometa Neowise al atardecer como comprobaríamos más tarde.

Primera noche en la Serranía de Cuenca

Al atardecer monté el telescopio y dejé que se fuera aclimantando. Era la primera vez que probaría la nueva batería de 50A durante una noche entera (estaba un poco intranquilo pensando si sería suficiente). Al anochecer y empezar a verse la polar utilicé el polemaster para hacer la alineación precisa.

Tenía dudas sobre si usar NINA o APT. Hacía mucho tiempo (5 meses) que no hacía astrofoto de cielo profundo en el campo y no quería problemas así que opté por lo seguro y usé APT. El objetivo sería M17, la nebulosa Omega ya que la casa tenía un buen horizonte sur y quería aprovecharlo. Empecé a sacar tomas de luminancia de 300″ de M17 y cuando el objeto empezó a estar demasiado bajo cambié a la Galaxia de los fuegos artificiales, continuando con la luminancia en todo momento.

Durante la noche tuve un par de problemas con la cámara, se quedó «colgada» en dos ocasiones. Tal vez el problema era la alta humedad que había.

Sesión de astrofoto en La Canadiense

A pesar de todo el cielo estaba muy oscuro. El SQM marcó 21.57 y solamente se apreciaba un poquito de contaminación lumínica hacia el oeste procedente de Cuenca. El horizonte sur y el este eran de una gran calidad.

Aproveché para sacar algunas fotos nocturnas de la casa y también a observar con los prísmáticos 10×50 la Vía Láctea, paseándome entre cúmulos y nebulosas.

Vimos algunos meteoros, alguna Perseida prematura y también alguna delta Acuárida.

Diana se fue a dormir a media noche y yo continué hasta el amanecer. La montaña nos tapó el cometa Neowise al atardecer pero ¿Sería posible verlo al amanecer? Estuve esperando pero sin suerte, el norte no tenía muy buena visión. La espera, en cambio, mereció la pena ya que pude ver salir esta bonita Luna «vieja» en su último día de lunación con una preciosa luz cenicienta.

Luz cenicienta
Luz cenicienta

Tras hacer los flats pertinentes recogí el telescopio y me fui a dormir a eso de las 6:30. Un abierto hasta el amanecer en toda regla.

Segunda noche pasada por agua

El segundo día obviamente me levanté tarde pero como no teníamos prisa no suponía problema. A la tarde empezaron a formarse nubes y la previsión era que estaría cubierto hasta las 0:00 y luego se despejaría. Monté el telescopio al atardecer y empezamos a esperar con el cielo semicubierto. Parecía que despejaba pero al rato la app RainAlarm me avisó de lluvias próximas, al norte había tormenta y no tardamos en empezar a ver los relámpagos. No desmonté el telescopio pero estuve esperando con un ojo puesto en el cielo por si fuera necesario.

Durante la espera vimos alguna estrella fugaz en los claros entre las nubes pero también algo menos «bonito». Por primera vez vi un tren de satélites Starlink. Llegué a contar más de 40 satélites correspondientes al lanzamiento de mediados de junio. Pasaban cada 15 segundos aproximadamente. Fue una sensación muy descorazonadora ver ese cielo tan oscuro manchado por la presencia de los satélites artificiales.

A eso de las 23:00 la lluvia estaba muy próxima y acercándose así que no me quedó otra que guardar el telescopio, menos mal que lo hice porque luego cayó un buen chaparrón. Eran las 0:00 y aquello no pintaba bien. Estuvimos viendo la tele un rato y de vez en cuando me asomaba a ver el panorama. A eso de la 01:30 empezó a despejar así que volví a montar el telescopio y ya pude empezar la sesión de astrofoto.

Esta vez tocaba sacar el color de los dos objetos de la noche anterior. Esta vez la cámara funcionó sin problemas. No había tanta humedad como la noche anterior. Es posible que ese fuera el problema.

Aguanté hasta el final de la noche astronómica. Muy contento por haber montado el telescopio aunque fuera tan tarde.

Última noche

Como no habíamos podido ver el cometa por la tarde todavía decidimos subir al pueblo y alejarnos un poco por la carretera que llevaba a Cuenca y buscar un apartadero. Me llevé la cámara y estuvimos esperando a que el cometa apareciera desde un lugar con el horizonte norte totalmente despejado. La única pega es que era una zona alta y hacía bastante viento.

En cuanto empezó a oscurecer el cometa se hizo visible, primero con prismáticos y después a simple vista. Con los binoculares se apreciaba la tonalidad verdosa del núcleo y la cola iónica azulada. La cola de polvo no cabía en el campo de los prismáticos y era una delicia recorrerla hasta que se fundía con el cielo oscuro. A simple vista te dabas cuenta del enorme tamaño del cometa, más de 15º seguro.

Cometa neowise al atardecer
El cometa Neowise al atardecer

Saqué algunas fotos con la cámara y otras con el móvil y estuvimos disfrutando del espectáculo hasta casi las 0:00, momento en que regresamos a la casa para montar el telescopio e iniciar la última noche de astrofoto.

En esta ocasión hice tomas en h-alfa de M17 ya que las tomas de luminancia que saqué la primera noche quedaban con muchísimas estrellas. Ya os enseñaré la comparativa. Luego hice más tomas de color de la Galaxia de los fuegos artificiales para completar la tanda de la noche anterior.

A eso de las 05:00 de la mañana recogimos el telescopio y nos fuimos a dormir algo antes de hacer las maletas y volver a Madrid a la mañana siguiente.

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Autor: Roberto Ferrero

Miembro de las agrupaciones astronómicas Madrid Sur y AstroHenares. Astrofotógrafo. Monitor de astroturismo y responsable de Turismo Estelar, portal web de turismo astronómico.
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