Una noche inolvidable

Estábamos en pleno puente de mayo, quedábamos pocos en Madrid. Parecía que íbamos a salir pocos en esta ocasión y mirando al cielo me preguntaba si podríamos disfrutar de la noche o sería un fiasco. Durante los últimos días lo que parecían días despejados escondían nubes altas y un seeing pésimo. Meteoblue daba cielo despejado para la noche, pero rachas de viento de hasta 30 km/h ¿Podría hacer astrofoto? ¿Y si me llevo el equipo para hacer visual? Hace mucho que no saco el dobson de paseo y estoy un poco cansado de procesar fotos después de dejarme la piel con un mosaico solar que se resistía una y otra vez. ¿Por qué no un poco de relax? ¿Por qué no disfrutar de la simple observación y del reto de encontrar objetos por mí mismo?

– Venga va.

– Que no, que no, que hace mucho que no hago foto de cielo profundo.

– Anda, si lo que te apetece es hacer visual y lo sabes, so perro.

– Ya pero el dobson pesa mucho, y luego los riñones.

– No te resistas, vas a sacar el dobson y lo sabes.

– Vaaaaaaale me has convencido.

Así que vuelvo a guardar las baterías, y la cámara me la guardo en la mochila, para hacer una circumpolar o intentar capturar alguna estrella fugaz (al final siempre tengo que hacer foto, no hay remedio). Cojo también los maletines de oculares, los bocatas y el dobson que da saltos de alegría al enterarse de que va a salir de nuevo al campo.

teles

Nos hacemos el camino a Corral de Almaguer en una horita, como viene siendo costumbre, con la música a tope, cantando y de muy buen humor al ver el cielo azul y las estelas de los aviones muy cortas (señal de muy buen seeing). Justo antes de coger el desvío del lugar de observación nos encontramos detrás de nosotros a Joaquín (ya ha visto el dobson asomándose por el cristal trasero del coche como un niño feliz). Y por fin llegamos a la tranquilidad del campo. Adiós ruidos, adiós contaminación ¡Hola naturaleza!

Nos quedamos un rato charlando hasta que llegó Moisés, en total seríamos solamente cuatro personas. ¡A más cielo tocamos! Bromeamos antes de comenzar a montar los telescopios. Joaquín se había traído un LB12, como el mío y Moisés realizaría astrofoto. Terminamos de montar, de colimar y nos hicimos la correspondiente foto de familia (para dar envidia a los que no vinieron, no lo hacemos por otra razón 🙂 )

Poco a poco el Sol se escondía y las primeras estrellas aparecían. La Luna y Júpiter estaban bastante próximos entre sí así que antes de dar cuenta de los bocadillos no pude resistirme a echar un primer vistazo. El paseo por los cráteres y mares lunares me abrió más el apetito así que nos sentamos y dimos cuenta de la cena (y del vino de Moisés) mientras charlábamos animosamente. Se nos hizo de noche y tras ayudar a Moisés a hacer la puesta en estación precisa de su CG5 nos metimos ya en faena para observar.

puestadeluna

Moisés comentó que el cometa Panstarrs estaba bastante cerca de M51 así que ese fue el primer objetivo, consulté las coordenadas en Internet y las pusimos en la CG5, disparamos una foto y ahí salía como un pequeño fantasma blanquecino ¡Toma, pues brilla mucho! ¿Lo podremos ver con el dobson? Seguro que sí… así que ni cortos ni perezosos nos pusimos a buscarlo. No nos resultó difícil tras encontrar M51, no muy lejos se apreciaba un borroncillo grisáceo al principio y en cuanto tuvimos la vista adaptada se apreciaba la coma y la cola del cometa ¡Qué bonito!

Después me detuve en M51 un buen rato, apreciando incluso los brazos galácticos. Luego M81 y M82… para las que puse un nuevo ocular  Ploss de Baader 32mm de 1,25″ . ¡Leches que campo más hermoso! ¡Caramba que luminosidad! ¡Pero si solo cuesta 59€! (Que el lector sustituya los improperios por unos menos refinados)

A continuación nos paramos a observar M97, la nebulosa del búho (Moisés la sacó también una foto y aparecía M108 en el campo), M106… en general un buen paseo por la región de la Osa Mayor, todo ello guiándonos con las cartas celestes y sin costarnos demasiado.

vortexA continuación saltamos a Leo para dar cuenta del famoso triplete (M65, M66 y NGC 3628) así como de M95 y M65. La Luna ya se estaba ocultando por el horizonte ¡Caramba que rápido se me estaba pasando el tiempo! Moisés me dejó un objetivo de 300mm para poder capturar la puesta de Luna. En cuanto se ocultó volví a poner mi objetivo y poco después comencé a hacer un timelapse en la zona del Cisne. Vimos alguna estrella fugaz esporádica, pero poca cosa en general. Lo que si nos sorprendió fue un destello Iridium, bastante luminoso.

En cuanto la Luna se ocultó nos llamó la atención lo bien que estaba el cielo. La atmósfera estaba sorprendentemente clara y se notaba menos polución lumínica que otras veces. Afortunadamente llevaba conmigo el SQM que utilizamos en Turismo Estelar para medir la calidad del cielo así que lo dejé atemperarse (a los 12º que teníamos en ese momento) y realicé varias mediciones. De media nos dio 21.21 ¡Eso es todo un record para Corral de Almaguer! Normalmente las mediciones que conseguimos en este sitio rondan los 20.95-21.05. La Vía Láctea empezaba a hacerse notar por la zona del Cisne incluso estando bastante bajo.

Seguimos observando, un paseo por el cúmulo de Virgo, no sabría decir cuántas galaxias vimos, ya perdí la cuenta. Nos detuvimos especialmente en M104. Joaquín nos mostró el cúmulo globular M5, muy pero que muy bonito, con una densa zona central muy poblada y una exterior más sutil. Lo comparamos con M13, ya visible, diferentes pero hermosos cada uno a su manera. M3 también fue otro cúmulo globular que contemplamos.

observandoelcielo

Pasaban las horas y nos metimos de lleno en el Triángulo de Verano, Albireo, M57, M27… que os voy a contar ¿Verdad amigos? Seguimos recorriendo la Vía Láctea emborrachándonos de cúmulos abiertos y nos metimos de lleno en las nebulosas. La primera fue la Omega M17 (ese cisne veraniego que tanto me gusta) También observamos M18 que nos sorprendió por una estrella central bastante brillante. En el telescopio de Joaquín también observamos la Trífida y junto a ella la Laguna.

A eso de las 4 de la madrugada volvimos a tomar medidas con el SQM y llegó a 21.28 de media ¡Que cielo había! Nos costaba terminar la sesión pero había que recogerse a casa ¡Que rabia no tener un observatorio donde poder quedarnos hasta que queramos y no tener miedo de dormirnos en la carretera! Pero nos íbamos contentos, después de una noche fantástica con un cielo increíble para estar a 80km de Madrid. Con ganas, como siempre, de volver el próximo día.

familianoche

¿Te ha gustado? Síguenos y comparte.
2