Semana Santa 2014. De viaje con el ETX70.

He aprovechado estos días de vacaciones de Semana Santa para descansar un poco y, como no podía ser de otra forma, practicar mi afición favorita. Normalmente cuando voy a Altea llevo mi pequeño ETX70 que es muy cómodo de transportar y no requiere más que unos pocos minutos para montarlo. Aquí observo desde la propia urbanización, a los pies de la Sierra de Bernia, con bastantes luces parásitas en las proximidades y la contaminación lumínica de Benidorm muy próxima. No es que el cielo sea muy malo, pero desde luego tampoco es para tirar cohetes. Además es una zona muy próxima al mar, donde en cuanto suben un poco las temperaturas la atmósfera rezuma humedad y tienes que recoger a toda prisa el equipo si no quieres acabar con toda la óptica empapada. En cualquier caso no puedo evitar practicar mi afición, como digo, y el ETX70 es perfecto para éste propósito.

Tapando luces con la mochila del ETX.

Tapando luces con la mochila del ETX.

La primera noche bajé junto a la piscina, en la esquina más apartada de las luces de la urbanización, como hago de costumbre. Monté el telescopio y usé la mochila del ETX para tapar una de ellas y así evitar algunos reflejos. La noche estaba totalmente despejada, con algunas brumas sobre la costa, a una altitud inferior a la que me encontraba, que apantallaban también un poco la CL de Benidorm. Configuré la fecha, la hora e hice el alineado con dos estrellas. Comencé la observación, primero en planetaria, Júpiter, Marte y Saturno. El ETX70 con su corta focal flaquea un poco en este aspecto pero con el Hyperion Zoom en la posición de 8mm conseguía distinguir las bandas ecuatoriales. En Marte se apreciaba el resplandor del casquete polar, pero poco más y de Saturno simplemente se distinguían los anillos. Después pasé a observar algunos objetos de cielo profundo, el Doble cúmulo de Perseo, los cúmulos abiertos de Auriga, el cúmulo de Virgo… pero no dio tiempo a mucho más ya que enseguida apareció la Luna por el horizonte, rojiza y enorme y no pude evitar apuntar el telescopio hacia ella y sacar una foto utilizando el teléfono móvil a pulso. Un bonito broche final para la observación.

Luna con ETX70 y Sony Xperia

Luna con ETX70 y Sony Xperia

A la mañana siguiente aproveché para hacer algo de observación y fotografía solar con la lámina Baader y estrenando un nuevo filtro, el Baader Solar Continuum que realza el contraste de las manchas solares. Me gustó mucho y espero poder utilizarlo más adelante en Madrid con un telescopio mejor. Las capturas de vídeo las hice con la DMK21 que me he traído también de viaje. El Sol estaba bastante activo, con varios grupos de manchas, no muy grandes, pero si densamente poblados en casi toda su superficie.

posandoEsa misma noche volví a sacar el telescopio y parecía que la atmósfera incluso estaba algo más transparente que la jornada anterior. Tal vez era culpa de la ligera brisa que soplaba del norte, desde la Sierra de Bernia. Comencé la observación intentando observar el doble cúmulo de Perseo que estaba a punto de ocultarse por detrás de la Sierra. De hecho en el campo del ocular se veía todo el cúmulo en su extensión y parte de la montaña (así de grande es el campo que ofrece el ETX cuando pones el ocular en posición de 24mm). Y algo me llamó tremendamente la atención. Las estrellas del cúmulo titilaban vivamente, llegando a apagarse totalmente por fracciones de segundo. La imagen era de una belleza espectacular, como observar unas piedras preciosas a través de las aguas cristalinas de un arroyo. Los vientos del norte ascendían por la pared rocosa de la sierra y pasaban a toda velocidad por sus cumbres, provocando fuertes turbulencias y distorsiones atmosféricas. En ese momento recordé esos consejos sobre no observar nunca a sotavento de una montaña (al menos hasta una distancia equivalente a unas 6 veces la altura del obstáculo, en el caso de barlovento la distancia deberá ser equivalente a la altura).

El juego de los retos

Al observar los planetas la turbulencia atmosférica se apreciaba peor con respecto a la noche anterior, aun así probé a poner la barlow x3 de Orion. Júpiter apareció ahora más grande que el día anterior. Haciendo uso del filtro de Neodimio el contraste de las bandas ecuatoriales era en este momento mucho más perceptible. En el caso de Marte, además del casquete polar, era posible apreciar dos tonalidades de marrón diferentes, una más clara de tono anaranjado y otra más parda. Respecto a Saturno, no había señales de la división de Cassini en sus anillos.

La contaminación lumínica de Benidorm es notable.

La contaminación lumínica de Benidorm es notable.

Había llegado el momento de practicar uno de mis juegos favoritos con el ETX70, el juego de los retos. Las constatables limitaciones ópticas de este pequeñín, unido a los cielos disponibles me animan a buscar galaxias y objetos difusos y a comparar esas observaciones con las que habitualmente realizo en los alrededores de Madrid. Así me dispuse a buscar el Triplete de Leo, prácticamente en el cénit. Conseguí encontrar dos de las tres componentes M65 y M66 (NGC3628 podría decir que estaba, pero en realidad solo podía imaginarla). A continuación me dirigí a M81 y M82 ya que la Osa Mayor también estaba bastante alta. Aquí me sorprendí de la claridad con que podía observar este dueto ¡Pero que bien se porta el pequeñín! Las dos galaxias entraban sin ningún problema en el campo del ocular. Vamos a M51 uffff, bueno, claramente está ahí pero imposible distinguir su característica forma, no obstante, no está nada mal teniendo en cuenta las sabidas limitaciones.

Unos cuantos objetos más, algunos con más éxito que otros y paso a continuación a desdoblar algunas estrellas. Aquí el reto es mayor, la focal es demasiado corta pero las más sencillas si que se desdoblan con facilidad. Quedan solo unos pocos minutos para que aparezca la Luna y pienso en esperar para observar su salida, como la noche anterior hasta que reparo que hay bastante humedad sobre el telescopio. La brisa se ha parado y la humedad ha subido considerablemente. No solo eso, algunas nubecillas empiezan a hacer acto de presencia, Saturno se ve rodeado de una brumilla apreciable. Así que me resigno y recojo el telescopio, satisfecho y entretenido con el juego de los retos, mientras una luna rojiza aparece entre las brumas. No puedo evitar quedarme a ver como se eleva sonriente, ya con el equipo recogido.

Toca volver a Madrid, con cielos más secos pero con mayor contaminación lumínica. Bueno, al menos ya se acercan las noches veraniegas bajo la Vía Láctea.

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