Regresando como los cometas

Si, lo se, han pasado casi 5 meses desde la última entrada en el blog. No te preocupes querido lector, no he abandonado la afición, tan solo necesitaba desconectar un poco y tomarme un respiro. Han sido un cúmulo de circunstancias personales pero estamos de vuelta y procuraré mantener un ritmo de publicaciones más o menos constante como hasta el año pasado.

Ayer volvimos a salir de observación después de muchos meses, y hoy me dispongo a escribir la crónica de observación como es costumbre. Ya estamos en primavera, ya estamos en horario de verano y empieza a anochecer un poco más tarde pero las temperaturas son algo más soportables. Contacté con los compañeros de la AAMS para saber si había alguna salida programada y había una en Corral de Almaguer. Tenía muchas ganas de volver a salir con el telescopio pero me apetecía hacerlo en visual, he perdido un poco de interés por la astrofotografía, consciente de las limitaciones del equipo del que dispongo y también por la falta de tiempo que tengo para procesar las astrofotos. Cuando vuelva con ello tendré que volver a aprender desde 0 me temo…

Para esta salida opté por el SC8″ e ir ligero de equipaje, el tubo, la montura, el maletín de oculares y listo. Ni cámaras ni ordenadores ni baterías extra. La verdad es que temía no acordarme ni de cómo se montaba el telescopio 🙂 Llegamos a Corral de los últimos, ya se había puesto el Sol y todo. Saludamos a los compañeros a los que hacía bastante tiempo que no veíamos y también conocimos a nuevos socios. Monté el telescopio y la verdad es que no tardé mucho, todo parecía funcionar bien. Al final esto va a ser como montar en bicicleta.

Teníamos una Luna de 5 días de edad en Géminis que daba bastante claridad al fondo de cielo, sobre todo a primera hora de la noche. Opté por intentar observar Mercurio pero ya estaba muy bajo en el horizonte y solo se apreciaba un pequeño punto multicolor. Lo mismo pasaba con Marte. El tubo todavía no estaba aclimatado así que optamos por esperar un poco mientras nos comíamos el bocadillo y charlábamos con los compañeros. Al cabo del rato apuntamos a la Luna y ya se notaba la imagen más estable. Puse el filtro polarizador variable para observarla con comodidad. La silla de observación nos permitió a Diana y a mí disfrutar cómodamente de la observación de cráteres y mares. Que gozada ¡Cómo lo echaba de menos!

El cielo del 1 de abril de 2017, con la Luna creciente y Júpiter en oposición.

La vista de Júpiter a través del ocular siempre impresiona. Con el ocular Hyperion a 24mm entraban en el campo el planeta y las 4 lunas galileanas.

Después sustituí el filtro polarizador por el neodimio que da un buen contraste de imagen y alivia un poco la claridad de fondo que causaba la Luna. Apuntamos a Júpiter que tenía a sus satélites muy bien repartidos a sus lados. Se apreciaban muy bien las bandas ecuatoriales pero al intentar meter aumentos la imagen se volvía difusa y no se apreciaban detalles.

Me desplacé hasta el telescopio de Carlos, un dobson de 12″ y comprobé que ocurría lo mismo. De hecho al desenfocar la imagen se apreciaba perfectamente la turbulencia producida por la corriente de chorro que ya nos dio tanto la lata el año pasado.

A través de los prismáticos de Dimas en cambio la perspectiva cambiaba para mejor, la sensación de profundidad era muy inmersiva y dada la situación del planeta la verdad es que también muy cómoda.

No pudimos evitar tampoco observar M42, que nunca defrauda, y disfrutar de la belleza de esta nebulosa y de la disposición de las estrellas del trapecio. Tampoco nos pudimos resistir a observar otros clásicos como el Triplete de Leo, o la pareja de M81 y M82.

Esta imagen del Cometa 41P/Tuttle-Giacobini-Kresak fue tomada la noche del miércoles, 15 de febrero de 2017, Crédito: Michael Jäger

La zona de Virgo y Coma Berenices con su gran cantidad de galaxias también es impresionante en esta época del año. Pero sin duda los grandes protagonistas de la noche fueron los cometas. Precisamente el 1 de abril el cometa 41P Tuttle-Giacobini-Kresak alcanzaba su mínima distancia con respecto a la Tierra, un momento muy favorable para observarlo. Este cometa tiene un periodo muy corto, de poco más de 5 años. Anoche se encontraba en la constelación de la Osa Mayor, muy alto y muy asequible para la observación con telescopio de aficionado. Se apreciaba perfectamente la coma del cometa, muy extensa y difusa aunque no pudimos apreciar núcleo visualmente.

El otro cometa que pudimos ver fue el C/2015 V2 Johnson en Hércules, este ya mucho más tenue y difícil de observar pero dentro del alcance de pequeños telescopios de aficionado desde un cielo oscuro. Afortunadamente la Luna ya se estaba ocultando y eso facilitó bastante su observación.

A eso de la 1 de la madrugada se empezaron a echar nubes encima y decidimos recoger, pero por lo que nos comentaron algunos compañeros que se quedaron luego volvió a despejar. En cualquier caso fueron algo más de 3 horas de observación que nos supieron a gloria y que disfrutamos muchísimo. Al igual que los cometas, que siempre vuelven, nosotros regresamos anoche a esta bonita afición.

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