Diario de observación astronómica. Julio de 2009. Altea. Capítulo V.

Noche del 16 al 17 de julio

Hay algunas nubecillas rondando y hoy no se ven tantas estrellas como en el día de ayer así que decido no bajar el telescopio y ponerme en la terraza con vistas al horizonte sur-suroeste. Hoy voy a estrenar los mapas estelares que encontré en Internet y he colgado en el blog, para tenerlos a mano. Me he hecho una práctica carpeta con mapas de La Luna con sus mares y sus cráteres, de los objetos del catálogo Messier, de las constelaciones… muy práctico si no tienes el portátil a mano. La carpeta permite sacar las hojas que necesito o intercambiarlas para dejar la que estoy usando en este momento. Además he utilizado un papel satinado que espero se vea menos afectado por la humedad cuando lleve la carpeta al campo.

Empiezo a mirar hacia la zona de Escorpio y Sagitario y al poco tiempo empiezo a vislumbrar algún cúmulo abierto. Cojo el mapa número 3 correspondiente a esta zona del cielo y por la situación entiendo que deben ser M6 y M7, ambos cúmulos abiertos de una magnitud asequible para mi pequeño telescopio y para las condiciones atmosféricas que tenemos hoy.

M6 y M7
M6 y M7 fotografía stargazing.net
Vuelvo a enfocar al primero de los cúmulos y cojo una de las hojas de observación astronómica que hice hace algún tiempo y todavía no había estrenado. Me pongo a anotar los datos, recordando que tengo que hacer algunos cambios que me recomendaron. Hay algunas cosas que no vienen a cuento en la hoja o que están mal colocadas y ahora entiendo el porqué. Cuando ya he apuntado todos los datos viene la parte más difícil, hacer el dibujo. Si os digo que soy nefasto dibujando me quedo corto, muy corto. El arte del lápiz y el papel no es lo mío, nunca lo ha sido y no pretendo a estas alturas aprender lo que mis profesores de primaria intentaron enseñarme infructuosamente durante tantos años. Pero volvamos al dibujo astronómico, que es lo que nos atañe. Pongo mi ojo en el ocular durante unos segundos intentando hacer una instantánea mental de lo que estoy viendo, imagino figuras geométricas, pirámides… cuanto más tiempo tengo el ojo en el ocular más detalles observo, al poco tiempo aprecio incluso un poco de nebulosidad… Comienzo a puntuar con el bolígrafo sobre el papel, pronto me doy cuenta de que la próxima vez mejor uso un lapicero, hay detalles muy sutiles que con el bolígrafo me es imposible hacer. Un puntito por aquí, otro por allá… aquí una pareja de estrellas, aquí un triángulo… un poquito de nebulosidad… y ya está… !Una obra maestra! Bueno, para un niño de guardería lo sería 🙂

Terminada la “obra de arte” me pongo a comparar mi dibujo con fotografías que tengo del citado cúmulo y me doy cuenta de que se parece más a M6 que a M7. Muevo un poquito hacia abajo el telescopio y…¡Anda leches! Si es que es M7 es esta otra. Bueno, toca emborronar la hoja y hacer las correcciones, lo bueno es que ahora ya si que tengo a M7 en el ocular, así que solo tengo que continuar con el siguiente recuadro de la hoja de observación y volver a sacar al genio artístico que llevo dentro.¡Esto empieza a engancharme! Otros puntitos por aquí, uno más por allá, este más arriba, estos dos están debajo de aquel pero un poquito a la derecha… aquí este es más gordote, no espera que es que son dos estrellas muy juntas… vamos a ver… WTF!? ¿Y esa que se mueve donde va? No se que es lo que estoy viendo pero hay un puntito minúsculo, más pequeño que la mayoría de las estrellas del cúmulo que estoy observando que se mueve lento pero sin pausa horizontalmente. Tiene un brillo tenue y constante. ¿Será un satélite? ¿Un asteroide? No tengo ni idea pero ha sido alucinante.

Regreso al dibujo que estaba haciendo y termino de poner las estrellas que soy capaz de observar…el resultado os lo voy a ahorrar por el bien de vuestros ojos.

¿Te ha gustado? Síguenos y comparte.
0