Crónica de las astrovacaciones en Teruel. Parte II.

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El tercer día de nuestra estancia en Teruel nos levantamos un poquito tarde, todo sea dicho. Es lo que tiene el trasnochar hasta altas horas de la madrugada, pero es que el cielo lo valía. Después de desayunar nos fuimos a visitar otro de los museos de Territorio Dinópolis, el más cercano a Rubielos de Mora, la Región Ambarina. En esta ocasión pudimos observar algunos fragmentos de ámbar, la resina fosilizada de los prehistóricos bosques. En algunos de estos fragmentos se podían observar pequeños insectos atrapados y perfectamente conservados durante milenios. ¡Como en la peli de Parque Jurásico!

Tras visitar el museo dimos cuenta de una riquísima comida y nos fuimos a dormir la siesta y después me puse a hacer algunas fotos de la Masía y de los alrededores. El problema me lo encontré con un gallo muy territorial que estaba suelto y al que se ve que no le gustan mucho los paparazzi. Tuve que salir a la carrera perseguido por el animal enfurecido un par de veces y al hacer las fotos tenía que tener un ojo en el visor de la cámara y otro en el pajarraco. Después de visitar los museos con los dinosaurios y de que te cuenten que las aves actuales son descendientes de esos dinosaurios  ya no las ves igual ¡Mi miedo era justificado, ese gallo parecía un velociraptor! Jajaja

Chicken Run

Nótese la trepidación del gallo causada al lanzarse a toda velocidad hacia el desvalido fotógrafo. Se le nota hasta cara de mala leche.

Al caer la noche volví a montar el telescopio y continué con la sesión de astrofotos a la Crescent Nébula. Quería sacar mucha señal y eso requería mucho tiempo de integración, era consciente de que el objeto es complicado. La noche era mucho mejor que la anterior, el cielo estaba más negro y lo comprobamos con el SQM. Hicimos varias medidas y la mayor marcó 21.60 ¡Toma ya! De media se quedó en 21.56, que está muy bien, sobre todo teniendo en cuenta que había Vía Láctea y esto resta un poco de oscuridad al cielo. Realmente era uno de los mejores cielos que he visto, junto con Navas de Estena y la Sierra de las Batuecas ( sin contar las Cañadas del Teide, claro).

Mientras hacía fotos cogí los prismáticos 10×50 y me puse a disfrutar del cielo. Andrómeda y el Doble Cúmulo se veían espectaculares incluso a simple vista pero con prismáticos eran una auténtica maravilla. No me costó encontrar la Galaxia del Triángulo y en la zona del Triángulo de Verano observé la Nebulosa de la Lira (difícil de distinguir de una tenue estrella azulada), el Cúmulo de la Percha y Albireo. Hacia el sur, en Sagitario era una gozada observar la Nebulosa de la Laguna y la Trífida, esta última algo más complicada. Encima de ellas la nube estelar de Sagitario con M25 y M23 a cada lado y un poco más arriba la nebulosa Omega y M16. En la Osa Mayor no me costó encontrar M81 y M82 y creí llegar a intuir M51, pero no sé si era mi imaginación. A eso de las 4 de la mañana apareció la Luna sobre las montañas próximas y volví a disfrutar de su espectáculo mientras hacía ya los pertinentes darks.

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La Nebulosa de Los Velos y la Vía Láctea a su paso por la constelación del Cisne.

Al día siguiente visitamos el pueblo de Galbe, donde hay un museo paleontológico muy interesante y se encuentra otro de los museos de Territorio Dinópolis: Legendark. A pesar del calor que pasamos la visita mereció la pena, ya que pudimos observar fósiles impresionantes, desde animales pequeñísimos hasta huesos de auténticos monstruos, incluido el famosísimo Aragosaurus.

Ya de vuelta en Rubielos de Mora y por la noche tocaba volver a disfrutar del cielo. Esa noche monté el telescopio inicialmente en visual y estuve enseñando algunos objetos a los propietarios de la casa rural, Mónica y Alejandro y a sus hijos.  Saturno fue lo que más gustó, la verdad es que estaba impresionante y Titán a su lado hacía honor a su nombre. Observamos Albireo, Andrómeda, la Laguna y alguna cosilla más.

Nebulosa Omega con Startools

Nebulosa Omega, 4 imágenes apiladas de 600″ procesada con Startools

Después monté la cámara y volví a alinear el telescopio para continuar con la sesión de astrofoto de M16 y la Omega pero el autoguiado empezó a dar por saco. Unos picotazos enormes en el eje DEC que arruinaban todas las tomas. Tardé un buen rato en solucionarlo, ajustando los parámetros del PHD, pero al final se solucionó. Estuve también afotando a la Galaxia de Barnard, un objeto muy difuso que no había intentado nunca. La verdad es que me tenía que haber ceñido al plan inicial de fotografiar un solo objeto pero la curiosidad pudo conmigo. Estuve así y cuando me quise dar cuenta salió la Luna, y ya casi estaba amaneciendo. Me acordé del cometa Jacques y vi que la constelación de Auriga ya estaba visible así que miré las coordenadas en heavens-above y busqué el cometa ¡Allí estaba! Le saqué unas cuantas fotos mientras el horizonte tomaba un color azulado. ¡Mi primer abierto hasta el amanecer en solitario! Ni los zorros, ni los movimientos sospechosos en los arbustos me echaron para atrás, aguanté toda la noche como un campeón y ahí estaba Venus acompañándome.

Cometa C/2014 E2 Jacques

El Cometa C/2014 E2 Jacques al amanecer. En visual solamente era apreciable el núcleo del cometa, como una estrella difusa.

Continúa en la tercera parte.

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