Astronomía en Condemios de Abajo y primeras astrofotografías con el ETX

La semana pasada, aprovechando el puente de la Inmaculada, nos fuimos unos días a un pueblecito de Guadalajara llamado Condemios de Abajo a desconectar un poco del jaleo de la ciudad. Condemios de Abajo está a unas 2 horas en coche de Madrid, a unos 60 kilómetros de Sigüenza. Como es costumbre llevé el pequeño ETX70 en el maletero, aunque las previsiones meteorológicas anunciaban cielos nubosos. Como este telescopio es tan pequeño no da pereza ninguna llevárselo de viaje, no ocupa mucho en el maletero.

La primera noche en Condemios pudimos comprobar la calidad de los cielos de esa zona. No existe contaminación lumínica cercana y la lejana claridad de Madrid queda tapada por las montañas del Alto del Rey, lo que unido al fallo de los meteorólogos nos permitió disfrutar de una noche estrellada como hacía tiempo que no recordaba, solo superada por las anteriores salidas a Las Mestas, en el mes de marzo o el cielo de Tenerife cuando hicimos la escapada en mayo. Salimos a la terraza de la casa rural donde nos alojamos, aprovechando que la propietaria apagó amablemente las luces exteriores de la casa y aprovechamos para guarecernos detrás de un muro del persistente frío que hace en las tierras manchegas por estas fechas. También saqué la cámara de fotos para capturar un impresionante Orión que se elevaba por el horizonte.

Orión

Allí estaban también las Pléyades, más arriba, juguetonas y titilantes como si intentaran llamar nuestra atención.

M45 Pléyades

Estuvimos como cosa de 1 hora, observando el cielo, bien abrigados, pero aún así el frío se metía en el cuerpo, 3ºC y 60% de humedad. -“Bueno, si la temperatura sigue descendiendo y aumenta la humedad hay que recoger el tinglado para evitar el rocío.”- Decidí sacar unas cuantas tomas con la Canon a las Pléyades por lo que apunté la cámara hacia arriba. Seguimos mirando con el telescopio la Andrómeda más grande que he visto en mi vida…incluso en el ETX se mostraba espectacular ¡No imaginaba lo grande que era! En mis anteriores observaciones desde Altea no veía ni la mitad de su tamaño real ni por asomo…

Así estuvimos obnubilados durante un buen rato cuando le dije a Diana –“¡Bueno! ¡Vamos a hacernos nosotros también una foto!”- Nos pusimos junto al telescopio y apunté la cámara hacia nosotros, quietecitos unos segundos y cuando fui a mirar el resultado… una mancha rojiza y nada más…- ¡mmmm, creo que no he enfocado bien, a ve…!UPsssss! ¡Que le ha pasado al objetivo de la cámara! ¡Coño, está cubierto de rocío! ¡Mierda! – Miro nervioso el termómetro, que marca 0,3ºC y 86% de humedad. La temperatura ha caído rápidamente a la vez que ha aumentado la humedad ambiental. ¿Cómo me ha podido pasar esto si precisamente el otro día escribí un artículo sobre ello? Tenía que haber estado más pendiente del termómetro… no hay tiempo de lamentaciones. – ¡Diana! Hay que recoger a toda prisa, menuda pelona está cayendo… – Metimos el equipo rápidamente en la casa. Revisé el telescopio por si tuviera también afectadas las ópticas pero el parasol ( que en realidad es un protector de rocío ) del ETX había hecho su trabajo y el objetivo del pequeñín estaba intacto. La primera tentación al ver el objetivo de la cámara cubierto de humedad es la de pasar un trapito o un pañuelo para secarlo pero tenemos que ser pacientes, tener fe y sobre todo no tocar la lente bajo ningún concepto. En mi caso lo que hice fue poner la cámara en la habitación todavía apoyada en el trípode y apuntando hacia abajo. Con el paso de los minutos la humedad se fue evaporando y al cabo de cuarto de hora o así el objetivo de la cámara estaba perfecto, sin un solo cerco de humedad ni motas de polvo. Saqué unas cuantas fotos para comprobar y efectivamente la imagen salía totalmente nítida. Por suerte esta vez la cosa quedó solo en un susto… la próxima vez he de estar más atento.

La segunda noche llegamos muy cansados después de estar dando vueltas por los pueblos cercanos y la noche no estaba tan despejada como la anterior así que no salimos a observar, pero la tercera noche el cielo estaba otra vez espectacular y decidimos volver a salir a la aventura. Esta vez me puse el termómetro a vista y me propuse comprobarlo cada poco tiempo. Estuvimos de nuevo observando M42 y M45 … y me dio por intentar de nuevo realizar fotografía con la Canon acoplada al telescopio, sin muchas esperanzas de poder fotografiar algo. El primer objetivo fue la nebulosa de Orión. Al poner la cámara sobre el telescopio el alineamiento y el GoTo de éste se fueron al traste por lo que localizar la nebulosa a través del visor de la cámara se puso complicado ( el ETX no tiene buscador ). Menos mal que había metido en la mochila el láser verde y Diana se puso a apuntar a la nebulosa mientras yo intentaba guiar el telescopio a través de la cámara. Afortunadamente dio resultado y localizamos la nebulosa de Orión, que se apreciaba claramente incluso a través del visor de la Canon. Estuvimos sacando unas cuantas tomas de unos 15 segundos con el intervalómetro. El enfoque no es el más adecuado y hay que tener en cuenta que la montura altazimutal del ETX genera movimiento de rotación que no favorece en nada la fotografía con este equipo pero el resultado nos ha ilusionado a los dos ya que ha sido un trabajo conjunto y de equipo y hemos disfrutado mucho de nuestra primera astrofotografía de un objeto Messier.

M42, Nebulosa de Orión con ETX70

¡Lo conseguimos! Se puede hacer astrofotografía con el equipo tan reducido que tenemos, solo es cuestión de perfeccionar la técnica 🙂 También hicimos unas cuantas tomas de las Pléyades siguiendo el mismo procedimiento.

M45 Pléyades con ETX70

En definitiva, ha sido un puente muy entretenido y divertido, y esperamos poder repetir la experiencia dentro de unos meses… ¡¡¡Cuando haga menos frío!!! 🙂

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